lunes, 22 de septiembre de 2008

Los Beneficios de Saber Quién eres en Cristo

Predica Domingo 21 de Septiembre
Co-Pastor Helmut Bethancourt Dalmasí

Fui a una tienda de ropa de hombre llamada Structure y había una oferta de registrarse en un listado con su tarjeta de crédito. Te garantizaban que te aceptaban o te regalaban unos Boxer gratis. Pero le di la única tarjeta que tenía, una tarjeta de crédito internacional de un banco dominicano. Por alguna razón desconocida la máquina no la quiso aceptar. Yo me imaginé que era porque tenía como origen un banco dominicano, pero me quedé callado. Rechazada—Boxer gratis. Luego, sabiendo que la tarjeta no había sido aceptada, recordé que había otra tienda Structure relativamente cerca. Y se me ocurrió la idea de hacerme miembro de esa tienda...Boxer número 2 gratis. De ahí en adelante, no seguí haciéndolo para no abusar.

Hay ciertas cosas que debes saber para que no seas engañado. Para que no venga otro con más astucia que tú. Y en el camino de la fe, en la vida cristiana, necesitamos recordar la verdad.

Una de las razones para congregarse es que cuando nos congregamos, podemos recordar lo verdadero. La palabra de Dios dice: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Mateo 4.4

Quiero que dediquemos esta mañana a reflexionar sobre algunas verdades que son muy importantes acerca de usted. Les invito a leer en voz alta lo que dice


1. Soy aceptado en Cristo

Juan 1.12 Soy un hijo de Dios (soy una hija de Dios).
Juan 15.15 Soy amigo de Cristo.
Romanos 5.1 He sido justificado.
1 Corintios 6.17 Estoy unido con el Señor, y soy un espíritu con él.
1 Corintios 6.20 He sido comprado por precio, pertenezco a Dios.
1 Corintios 12.27 Soy un miembro del cuerpo de Cristo.
Efesios 1.1 Soy un santo.
Efesio 1.5 He sido adoptado como hijo de Dios.
Colosenses 1.14 He sido redimido y perdonado de todos mis pecados.
Colosenses 2.10 Estoy completo en Cristo.

No servimos a Dios para ganar su aceptación. Somos aceptados y por eso le servimos. No le seguimos para ser amados. Somos amados, por eso le seguimos.
No hacemos un esfuerzo extraordinario para tener una vida eterna segura. Tenemos seguridad, por eso nos esforzamos en obtener tener tesoros celestiales.
No es lo que hacemos lo que determina quién somos. Es lo que somos lo que determina lo que hacemos.

Necesitas saber quién eres para que no seas engañado.


2. Tengo seguridad en Cristo

Romanos 8.1,2 Soy libre de condenación.
Romanos 8.28 Me han asegurado que todas las cosas ayudan a bien.
Romanos 8.31-34 Soy libre de toda acusación condenatoria en mi contra.
Romanos 8.35-39 No puedo ser separado del amor de Dios.
2 Corintios 1.21-22 He sido establecido, ungido y sellado por Dios.
Filipenses 1.6 Estoy seguro de que la buena obra que Dios comenzó será perfeccionada.
Fililpenses 3.20 Soy un ciudadano del cielo.
Colosenses 3.3 Estoy escondido con Cristo en Dios.
2 Timoteo 1.7 No se me ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio.
Hebreos 4.16 Puedo encontrar gracia y misericordia en tiempo de necesidad.
1 Juan 5.18 Soy nacido de Dios y el maligno no puede tocarme.


1 Juan 3.2 dice: ¨Amados, ahora somos hijos de Dios¨. Por eso somos llamados a vivir por fe (Rom. 1.16-17).

a. Para vivir una vida cristiana victoriosa tienes que creer lo que ya es verdad acerca de ti. ¿Habrá oposición para creer esta verdad? ¡Claro!
b. El padre de mentiras (Jn 8.44) ha engañado a todo el mundo (Apoc. 12.9-10), y acusa a los hermanos día y noche.
c. Si eso no es suficiente, otras personas te subestimarán para bajarte el ánimo.

Una fábula de los hindúes habla de una leonesa que en su última etapa de preñez persigue un grupo de ovejas y saltando sobre las ovejas por error cayó de muy alto y muere de parto. Pero nace el cachorro de león, sin su madre, creció en medio de las ovejas. Por instinto se comportaba como una oveja. Comía grama, y berreaba como las ovejas. A su tiempo creció hasta ser un león impresionante, pero todavía berreaba como las ovejas y pensaba que era una oveja.

Un día otro león vino a buscar su presa, y se asombró de encontrar a un león en medio de las ovejas había un león que huía al acercarse el peligro. Trató de acercársele al león-oveja...para decirle que él no era una oveja sino un león, pero el pobre animal huyó de ese acercamiento diciendo: ¨Beeeh, beeeh¨.

De todas maneras, esperó su oportunidad, y un día encontró al león-oveja durmiendo. Se le acercó y le dijo: ¨¿Qué tú haces comportándote de esa manera tan ridícula? Te debería dar vergüenza. Tú eres un león¨.
—¨Soy una oveja¨, gritó y berreó el otro león porque no podía creer lo contrario. El león sin complejos lo llevó a la fuerza al lago y le dijo: ¨Mira, ahí está mi reflejo y el tuya.¨ Entonces vino la comparación. El león berreador miró al otro león, y luego a su propio reflejo, y en un momento le llegó la idea de que él era un león. El león rugió, y dejó de berrear desde ese día.

Necesitas recordarte a ti mismo estas verdades de tu posición en Cristo. Cuando estás en el trabajo no puedes olvidar quién eres. Cuando estás de vacaciones o de viajes tampoco puedes olvidar nuestra identidad en Cristo.


3. Mi vida tiene significado en Cristo

Mateo 5.13,14 Soy la sal y la luz de la tierra.
Juan 15.1,5 Soy una rama de la vida verdadera, un canal de Su vida.
Juan 15.16 He sido comprado y designado para llevar fruto.
Hechos 1.8 Soy un testigo personal de Cristo.
1 Corintios 3.16 Soy un templo de Dios.
2 Corintioas 5.17-21 Soy un ministro de reconciliación de Dios.
Efesios 2.6 Estoy sentado con Cristo en lugares celestiales.
Efesios 2.10 Soy hechura de Dios.
Efesios 3.12 Yo puedo acercarme a Dios con libertad y seguridad.
Filipenses 4.13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.


Una niñita nació con un serio problema de salud que la dejó minusválida. Ella tenía una numerosa y maravillosa familia cristiana, pero mientras sus hermanos y hermanas disfrutaban de correr y jugar afuera, ella estaba confinada a usar apoyo para poder caminar.

Sus padres la llevaban a Nashville periódicamente para terapia física, pero la esperanza de la pequeña niña era incierta. ¨¿Alguna vez podré correr y jugar como los otros niños?¨, le preguntó a sus padres. ¨Cariño, solo tienes que creer¨, le respondieron. ¨Tú tienes que confiar en Dios porque con Dios todas las cosas son posibles.¨

Ella tomó el consejo de sus padres y comenzó a creer que Dios podía hacerla caminar sin apoyos. Sin saberlo sus padres y doctores, ella practicaba sin los apoyos con la ayuda de sus hermanos y hermanas. El día que cumplió 12 años, sorprendió a sus padres al remover las piezas que mantenían sus piernas sin moverse, y caminar alrededor de la oficina del doctor sin ayuda. Sus doctores no podían creer el progreso. Nunca se volvió a poner los apoyos.

Su próxima meta era jugar baloncesto. Ella continuó ejercitando su fe y valentía—así como sus piernas subdesarrolladas—e intentó entrar al equipo de baloncesto del colegio. El entrenador seleccionó a su hermana mayor para el equipo, pero a la niña valiente se le dijo que ella no era lo suficientemente buena para jugar. Su padre, un hombre sabio y amoroso, le dijo al entrenador: ¨Mis hijas vienen en parejas. Si quiere una debe tomar la otra también.¨ Sin mucho deseo, el entrenador la añadió al equipo. Se le dio un uniforme viejo y se le permitió entrenar con los demás jugadores.

Un día se le acercó al entrenador. ¨Si usted me dedica unos 10 minutos adicionales todos los días, le daré una atleta de clase mundial¨. Él se rió, y luego se dio cuenta que ella estaba hablando en serio. De voluntad a medias, accedió darle un tiempo adicional jugando dos contra dos con su mejor amiga y dos de los muchachos. No había pasado mucho tiempo cuando su determinación comenzó a dar resultado. Ella mostró tremendas habilidades atléticas y valentía, y pronto era una de las mejores jugadoras del equipo.

Su equipo fue al campeonato estatal. Uno de los árbitros en el torneo vio su habilidad excepcional, y le preguntó si había corrido en atletismo. ¡Claro que no! El árbitro, quien también resultó ser el entrenador de un club de atletismo internacionalmente famoso, la animó a que corriera. Cuando terminó la temporada de baloncesto, fue a la prueba de atletismo. Comenzó a correr y a ganar carreras. También se ganó una posición en el campeonato estatal de atletismo.

A la edad de 16 años, era una de las mejores corredoras jóvenes del país. Fue a las olimpíadas de Autralia, y ganó una medalla de bronce por correr la última etapa del equipo de relevo en los 400 mt. No satisfecha con su logro, trabajó diligentemente por cuatro años más, y regresó a las olimpíadas de Roma en 1960. Ahí, Wilma Rudolph ganó la competencia de los 100 mt, la de los 200 mt, y corrió la última etapa del los 400 mt con relevo—todo haciendo record mundial. Ella coronó el año al recibir el prestigioso Premio Sulivan como la más sobresaliente atleta amateur en los Estados Unidos. La fe de Wilma Rudolph dio resultado.
Cuando escuchamos estas historias inspiradoras de cosas aparentemente imposibles, nos preguntamos: ¿podrá la fe hacer algo grande para mí?

Conclusión

Su identidad no depende de lo que usted haya hecho, o de lo inteligente que pudiera ser. Depende de quién Dios es y lo que ha hecho. Y ya Dios ha hecho mucho por usted. Si no sabes quién eres en Cristo, yo quiero motivarte a que conozcas al Señor personalmente, y tengas un encuentro con él. Necesitas recordar quién eres en Cristo. Una pregunta importante que puedes hacerte es: ¿qué aspecto es que no estoy creyendo acerca de mi identidad?

Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 Pedro 2.9 (LBLA)


Oración. Señor, ¿qué tú quieres que yo crea hoy acerca de mi identidad? Ayúdame a no olvidar lo que tú dices acerca de mí. Gracias Señor porque no importa si enfrento alguna tribulación, tú eres mi pronto auxilio, y yo soy quién tú dices en tu palabra que soy.